Antes de comenzar con el relato, vamos a saber la etimología de las palabras a tratar:
Satanás -o Satán- deriva del latín Satāna, y éste a su vez del arameo הַשָּׂטָן, ha-shatán, «adversario, enemigo, acusador»
Diablo: Del griego Diábolos (Διάβολος), que significa ‘acusador’ o ‘calumniador’, sustantivo que proviene del verbo diaballein (‘calumniar, difamar’) y este a su vez de las raíces día (‘a través’) y ballein (‘arrojar’). *
Muy bien, en este contexto, las cosas comienzan a cambiar, ¿Cierto? Hablemos de esa dualidad que tenemos como seres humanos y para eso, usemos la analogía de nuestras dos voces:
Nuestra voz verdadera: Si leíste los blogs anteriores, hablábamos de nuestra verdadera naturaleza: dar, compartir y así lograr la corrección o eliminación del pan de la vergüenza, buscar el camino a casa y el privilegio de ganarnos las cosas. Esa es nuestra voz verdadera, aquella que sabe que debemos estar para servir y hacer el esfuerzo para ganarnos de nuevo nuestros regalos.
Nuestra voz falsa: Es aquella que nos dice lo contrario a nuestra voz verdadera. No dar, no compartir y pensar sólo en mí. Sin embargo, esta voz en realidad no es nuestra, es de nuestro oponente, aquél acompañante de nuestro viaje a este mundo físico y su trabajo es básicamente mantenernos aquí, en esta realidad.
Si te imaginaste al diablito en tu hombro derecho y al angelito en el izquierdo, estás en lo correcto, todos tenemos esas dos voces, la diferencia es que sólo una es verdadera.
La voz de nuestro oponente es la encargada de mantenerte en esta realidad, en la realidad del 1%, nos mantiene entretenidos con las gratificaciones instantáneas y poco duraderas que son las causantes de todos los problemas. ¿Por qué? Aunque explicarlo es sencillo, entenderlo no lo es. Así que debes abrir tu mente.
Todos en esta vida, estamos en constante espera de aprobación y satisfacción. Cuando nacemos, necesitamos un abrazo y cobijo para sentirnos bien y así es la mayor parte de nuestra vida, estamos buscando sentirnos bien mediante estímulos externos y con gratificaciones físcas. Algunos, buscan esa gratificación en un trabajo, con dinero en exceso que les brinde seguridad financiera, otras personas en la fama y algunas otras en vicios, como comida, apuestas, drogas, etc. Sé que dirás que tú no tienes esos problemas (O quizá si) pero ya lo decíamos, las satisfacciones inmediatas son el problema.
¿Cómo reconocer una satisfacción inmediata?
Nada sencillo, empecemos con las evidentes:
Como cada año, te propones bajar de peso y ahora sí, iniciar con una dieta. Y entonces parece que cuando estás determinad@, tienes más fiestas, más tentaciones y más oportunidad de comer que cuando no te lo habías propuesto. Tu voz verdadera te dice: "Vamos, resiste, sí se puede". Pero entonces entra la voz de nuestro oponente: "¡Qué va! Es una rebanada de pastel, te la comes y al rato la quemamos haciendo ejercicio" Y estás con tu lucha interna y aunque sabes que está mal comerte esa rebanada, lo haces, pues te convenció la voz de tu oponente. Después de haber comido la rebanada, te sientes la peor persona del mundo y comienzas a pensar en la cantidad de calorías que te acabas de imbutir y te haces el propósito de hacer ejercicio al día siguiente. La satisfacción inmediata que cubriste, fue la necesidad del azúcar, esa energía y placer que nos da el comer una suculenta rebana de pastel.
Pero... ¿Qué crees? Cuando te propones a hacer ejercicio, te vuelve a distraer, te dice: "Bueno, si empiezas el Lunes no pasa nada, además, hace frío, está lloviendo y ahora que mejore el clima saldrás a correr, mejor, hoy quédate en la cama a ver tele" Y así, se te pasó otro año y no pudiste llegar a tu meta.
Estas voces, están todo el tiempo en constante pugna, cuando vas por la calle y no tienes dónde tirar la basura, tu verdadera voz te dice que no la tires y la de tu oponente te dice: "Pfff... Es una hoja, no pasa nada" y te puedo dar mil ejemplos de cómo la voz del oponente manipula tu vida a su antojo y nos distrae de la meta original: La satisfacción plena y duradera.
Por que nada se compara con la satisfacción de haber bajado de peso, después de haber pasado la dura prueba de NO comer el pastel, resistir, y conseguir el objetivo. Sí, te perdiste de la comida del Tío Toño, con pozolazos, pero ahora, gracias a tu restricción e ir en contra de tu oponente, lo conseguiste.
Ahora, seguro te preguntas: ¿Y cómo la callo? Ahí está el desafío, no la puedes callar, tu Satán siempre está al pendiente haciendo su trabajo. ¿Cuál es su trabajo? Recuerda, nuestra misión en la Tierra es dar, compartir y ganarnos las cosas para tener la satisfacción y Luz de vuelta.
Sin nuestro oponente, el juego de la vida no tendría el mismo sabor. Qué pasaría si decides jugar a las escondidas, te volteas, comienzas a contar para que tus compañeros de juego se escondan, emocionado volteas y todos están detrás tuyo y gritan: ¡Sorpresa! ¿Acaso eso sería divertido? ¡Claro qué no! Y así es la vida, si todo lo que queremos lo tuviéramos sin invertir el esfuerzo necesario, las victorias no sabrían igual. Por eso, la tarea de nuestro acompañante es escondernos tras la cortina de humo nuestros regalos y empujarnos a buscarlos, pero, no es nada tonto, al contrario, es muy astuto. Todo el tiempo ataca, día y noche sin descanso, con todo lo que te imaginas y desafortunadamente, la mayoría de las veces, Él siempre gana.
¿Cómo hacemos para mejorar esta situación? Insisto, nada es fácil, sin embargo, es como en el gimnasio, no puedes levantar 100 Kg de la noche a la mañana, sin antes haber practicado un poco. Y esta revelación no tiene importancia ni peso a menos que comiences a practicar y practicar hasta que al final, lo domines. Por el momento, comienza a escuchar la voz de tu oponente, pero para esto, debo decirte que es muy astuto. Si su trabajo es esconder tus regalos, su especialidad es camuflajearse para que no lo encuentres y no te des cuenta que es él quien mueve tu vida, por eso, debes saber que aquello que más te "duele" como: Levantarte temprano, dejar de comer, levantar tu basura, aquello que es suyo, en realidad le incomoda a él, pero como es tan astuto, siempre te hace creer que es a tí a quien le duele.
Existe un monólogo en la película del abogado del diablo, donde menciona esto del camuflaje y se refiere a esta verdad. Te dejo el extracto del discurso y si puedes, ve la película, descúbrelo y no te pido que lo enfrentes, aun no tienes las herramientas, pero ponle atención, comienza a buscarlo en todas las situaciones de tu vida y aprende sus artimañas.
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Una vez que lo hayas visto, me gustaría darte otro ejemplo más:
Un alpinista se propone llegar a la cima del Monte Everest, entrena durante meses, se prepara mental y físicamente, corre todas las mañanas, tiene una dieta rigurosa, nada en temperaturas bajas, investiga las historias de otros alpinistas y en resumen, hace todo lo necesario para estar preparado. Llegó el gran día, hay cámaras, reporteros, familiares, amigos y todos están al pendiente de su hazaña.
Al alpinista le toma una semana llegar a la cima, pero para cuando lo hace, está un aficionado, bajando de un helicóptero, tomándose fotos. Ambos llegaron a la cima del Everest, pero ... ¿Cuál de los dos crees que tenga más satisfacción de haber estado ahí arriba? Si dices que el del helicóptero ... tu Satán no te deja ni respirar y seguro, tienes muchos conflictos.
Si dices que el alpinista ... vas por buen camino.
Ahora bien, busca las situaciones de tu vida en las que has sido aficionado o alpinista ...
* Fuente Wikipedia
